En el acantilado tranquilo.
quise ser el mar,
con esa fuerza que da cuando,
sus aguas acarician sus rocas.
así quisiera sentir,
la fuerza de su amor en mi alma.,
tomando mi corazón y mi cuerpo,
como el beso de los rayos dorados del sol,
sobre el horizonte del océano,
para luego llegar a la calma,
después de la tormenta,
haciéndome llorar de felicidad.
.
Vibrar como una palmera,
agitando las ramas,
bajo la musa de los vientos,
que me domina y apacigua
enamorando y amando al viento,
que se vuelve mi alma
recibiéndolo con los brazos,
con caricias que se enaltecen,
en un dulce canto de caracolas.
Llegando a ser para ti,
mar, viento,
rocas y palmera
entregarte mi amor,
al pie del acantilado,
con un poema inmenso como el mar,
limpio sin pasado,
con la inocencia de mis primeros versos.
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