LA SELVA DE LOS MALENTENDIDOS
-Pasen ustedes. Siéntese, señora.
-Eso no es un asiento. Es un peñón.
- Permanecerán de pie muchas horas, a veces días enteros, sin poder entrar. Al pasar el tiempo el peñón empieza a lucir atractivo y cómodo. Las parejas que esperan se lo disputan furiosamente.
- Siéntate tú, prefiero permanecer de pie.
- Ya comienzas de nuevo a darme órdenes, y sabes cómo lo detesto.
- Era una orden de cortesía. Bueno, me sentaré yo. Alguien tiene que sentarse. Solo hay un peñón y nos ha dicho el señor que esto tardará mucho. ¿A qué hora abren las puertas, señor?
- Nunca se sabe, señora. Depende de cuándo logren salir las parejas anteriores.
-No entiendo qué es lo que venimos a buscar, ni por qué se tarda tanto en hallarlo.
- Las parejas vienen a buscar comprensión, señor. Es lógico. Sin ella no hay convivencia posible. Es esto o despedazarse ferozmente.
- Pero si se trata de la Selva de los Malentendidos, ¿cómo diablos quiere usted que encontremos aquí la comprensión?
- Así es, señora. Una cosa es lo que se dice y otra lo que se piensa o se hace. Al final, cuando logren atravesar la Selva, notarán que cada uno dice lo que piensa o lo que siente y les será más fácil la convivencia cotidiana.
- Nos ha recomendado este sitio una pareja de amigos que vivían matándose.
- Yo a esta he estado al punto de pegarle un tiro varias veces.
- Para mí era esto o el suicidio. ¿Quién aguanta a un patán megalómano y aberrado como mi marido?
-Sin insultos, señora, por favor. Eso podría retrasarles la entrada. Y la fila es larga allá afuera.
-¿Es cierto que tenemos que quitarnos la ropa?
- Son pasadizos muy estrechos, enmarañados y difíciles, señora. Hay lianas, espinas, trepaderas ponzoñosas, zonas resbaladizas, fango. Conviene tener encima lo menos posible.
- ¿Podemos ir en silencio?
- Si no se comunican entre ustedes jamás encontrarán la salida, señor. Además, deben decirse exactamente lo que están experimentando en ese momento. Si continúan mintiéndose, engañándose y diciendo una cosa por otra, no saldrán nunca. Algunas parejas lo único que pueden esperar ahí dentro es la resurrección.
-¿No podemos encontrarnos con otras parejas, o con personajes perdidos, extraviados?
- Sí. Claro. Es posible. Esa es una opción, pero también una trampa. Si su objetivo es hallar la salida, deben aprender a ser auténticos, a decir lo que quieren, a ser honestos.
- ¿Quiere decir que al final encontraremos el amor?
- No. Se supone que para llegar hasta aquí ustedes deben amarse previamente. Al salir, ustedes habrán hallado solo la comprensión. Que ya es bastante.
Fernando Ureña Rib
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