La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.

Osho

domingo, 4 de septiembre de 2011

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

CANCIÓN DE LA VOZ FLORECIDA

Yo sembraré mi voz en la carne del viento
para que nazca un árbol de canciones;
después me iré soñando músicas inaudibles
por los ojos sin párpados del llanto.

Colgada sobre el cielo dolido de la tarde
habrá una pena blanca, que no será la luna.

Será una fruta alta, recién amanecida,
una fruta redonda de palabras
sonoras, como un canto:

maravilla sonámbula de un árbol
crecido de canciones, semilla estremecida
en la carne florecida del viento:
-mi voz.

franklin mieses burgos

POETA DOMINICANO


ESTA CANCIÓN ESTABA TIRADA POR EL SUELO

Esta canción estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
la hallaron unos hombres que luego me la dieron
porque tuvieron miedo de aprender a cantarla.

Yo entonces ignoraba que también las canciones,
como las hojas muertas caían de los árboles;
no sabia que la luna se enredaba en las ramas
náufragas que sueñan bajo el cristal del agua,
ni que comían los peces pedacitos de estrellas
en el silencio de las noches claras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
que eran todas posibles en la tierra del viento,
en donde la leyenda no es una hierba mala
crecida en sus riberas, sino un árbol de voces
con las cuales dialogan las sombras y las piedras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
cuando aún no era mía
esta canción que estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
pero ahora ya sé de las formas distintas
que preceden al ojo de la carne que mira,
y hasta puedo decir por qué caen de rodillas,
en las ojeras largas que circundan la noche,
las diluidas sombras de los pájaros.







En la poesía de Franklin Mieses Burgos resalta una estética plena de aspectos espirituales y sensoriales. La imagen táctil, olorosa, dotada de ciertas tersuras y alusiones musicales, sonoras y visuales hacen de Franklin Mieses Burgos el poeta de los sentidos. Como en el mundo de los sueños, irrumpen en sus versos sorpresivas imágenes cargadas de memoria y de espacio, veloces, transparentes, ínfimas como el instante de ese tiempo irrepetible que el poeta retrata con certeza y claridad.

Los aspectos espirituales de su poesía son simplemente el resultado de una aventura en la esencia de esa realidad inmediata y sensorial que trasciende el objeto primario de sus versos y nos lleva, con astronómica celeridad, a sus ulteriores consecuencias.

La imagen "Colgada sobre el cielo dolido/ de la tarde" imprime con asombrosa economía una emoción austera, un tiempo y una acción que transcurren hasta advertir que "Habrá una pena blanca/ que no será la luna.." Aquí, los aspectos visuales de la imagen poética conllevan la interrogante, la duda, la curiosidad que indaga eso que ocurre sobre el cielo dolido de la tarde. El objeto (la luna) se transforma en sujeto en el cual se ejecuta una emoción similar y simbiótica, consubstancial a la del narrador poético (dolido). Estos admirables juegos columpian al espectador entre el fondo y la forma, y el vaivén delirante de los versos también le transportan, junto al poeta, a las más inusitadas experiencias de la poesía y de la palabra.



Fernando Ureña Rib





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